“Un marido ejemplar”: los secretos de la vida privada de Al Capone

Tomado BBC

“¿Fue Al Capone un monstruo? Sí, lo fue. ¿Fue Al Capone un monstruo? No, no lo fue”.

Así lo define el último miembro de la familia en conservar el apellido: su sobrina nieta, Deirdre Marie Capone.

Con solo 27 años, Alphonse Gabriel Capone logró ser uno de los mafiosos más famosos y temidos en Estados Unidos.

Se dedicaba a comercializar con alcohol, sexo y chantajes en la década de 1920 y parte de 1930. Y se le atribuyen numerosos crímenes.

Sin embargo, en casa era otro.

“Lo que poco se conoce es que detrás del hampón había un padre de familia y un marido ejemplar”, asegura el escritor y periodista colombiano Daniel Samper Pizano.

“Y esa parte de Al Capone está en abierta contradicción con su condición de enemigo de la sociedad”, reconoce.

Samper Pizano aborda al personaje en su último libro, Camas y famas, que presenta en el Hay Festival Cartagena.

BBC Mundo habló con él en el marco de la cita, que se celebra esta semana en la ciudad colombiana, y la conversación transcurrió por los secretos de la vida privada del mafioso más famoso de la historia.

El lado “b” de Al Capone

Al Capone nació en 1899 en Brooklyn, Nueva York, y era hijo de una familia de inmigrantes italianos.

Desde pequeño abandonó la escuela y se vio involucrado en la delincuencia siendo miembro de pandillas que eran “las divisiones inferiores de los grupos mafiosos”, dice Samper Pizano en su libro.

Sin embargo, desde la familia Capone cuentan una historia diferente.

“Todos los libros de historia dicen que Al Capone dejó la escuela en sexto grado, pero no fue él sino mi abuelo (Ralph)”, le asegura a BBC Mundo Deirdre Capone, quien se crió con su tío abuelo y el resto de la familia.

Al Capone se graduó de la escuela secundaria, así que tuvo una muy buena educación. Y si piensas en el negocio que construyó, que tuvo tanto éxito y que empleó a cientos de personas… un tonto no puede hacer algo así”, añade.

“Yo tenía 7 años cuando él murió (el 25 de enero de 1947). Éramos muy cercanos a su esposa Mae, su hijo Sonny y a los hermanos de Al, entre ellos mi abuelo. Hasta que cumplí los 40 estuvimos muy unidos”, explica.

Al Capone me enseñó a nadar, a montar en bicicleta. Solíamos cocinar juntos y cantar. También aprendí italiano con él. Era un hombre honesto y de familia“, recuerda.

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