Nacemos niño o niña

Por Victoriano Rodríguez S.

La perversidad aúpa la corrupción y distrae a la población mientras los corsarios (ladrones de cuello blanco), se hacen millonarios.

Los panameños cobardemente guardamos silencio mientras la degeneración social va del brazo de políticos inescrupulosos, que desafían a Dios y a la naturaleza. Nacemos niño o niña. Ningún médico puede determinar una condición o sexo diferente, al momento del nacimiento.

Martin Luther King Jr. expresó: ‘Una nación se sentencia a si misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia cobardemente se vuelve cómplice, con su silencio.’ Crónica de Panamá.

Presidentes y diputados juraron servir a la Patria, pero parecieran servirse de ella para, solapadamente, imponer un estilo de vida, una condición, que dista mucho a la moral y buenas costumbres. La perversidad aúpa la corrupción y distrae a la población mientras los corsarios (ladrones de cuello blanco), se hacen millonarios.

Peligra la familia y peligra el derecho a discernir. Nuestra opinión entra en peligro con las intenciones detrás de la ideología de género que, entre otras cosas, busca patentizar la degeneración social.

Sería irresponsable juzgar a todos(as) los(as) gay, de degenerados, pero un número plural de ellos(as), que hablan, caminan y mantienen modismos del sexo opuesto, con actuares impropios y vulgares, hasta en su vestimenta, pudieran calificarse como tales.

Es peligroso, cuando desde altas esferas del gobierno se abanican intenciones de crear leyes que la Constitución limita, prohíbe, impide, promoviendo con ello actos inconstitucionales, innaturales, contra la religión y contra Dios.

Muchas religiones, y hasta la católica, guardan silencio ante esta ofensa al Creador. Quizás algunas iglesias estén recibiendo canonjías, aportes o recursos económicos que les impide manifestarse, cual es su obligación natural. Quizás también participan del clientelismo y malas prácticas gubernamentales de los actuales corsarios.

A un año de la Gran Marcha contra la Ley 61, en la que, a pesar del torrencial aguacero, miles y miles de personas, sin distingo de raza o credo, participamos, noticia que la televisión panameña no pudo ocultar. Hoy, 13 de julio, desde las tres de la tarde, en la Iglesia de la Virgen Del Carmen, nos congregaremos, para demostrar a quienes gobiernan que este pueblo merece respeto. Dios te salve, Panamá.

Economista, educador, humanista.

Quizás también participan del clientelismo y malas prácticas gubernamentales de los actuales corsarios.

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