Independencia e Identidad

Nuestro amigo, compañero de luchas y colega, Jaime Flores escribió en estos días: “El acta del 3 de noviembre dice… Acta de la Independencia… los soldados que visita el Presidente cada 2 noviembre fueron… los soldados de la independencia… la plaza ubicada enfrente de la Catedral es… la plaza de la Independencia… De 1821 a 1903 el Istmo tuvo intentos separatistas (1830-Espinar, 1831-Alzuru) que no culminaron en independencia… El 3 de noviembre de 1903, nos separamos, si bien es cierto, de Colombia, pero, dimos un salto superior al proclamar una República Soberana e Independiente (aunque mediatizada por USA), tal como se patentó en la Constitución de 1904… En la vida marital podemos separarnos pero seguimos casados legalmente… sólo con el divorcio se produce la ruptura total… en las naciones es así…el ser independiente rompe con la Unión y nos hace ser República”.

Una explicación sencilla, suficiente y muy docente sobre nuestra separación e independencia.

Nuestra identidad como panameños, es decir, el conjunto de rasgos o características que nos distinguen del resto de las naciones, empieza por el panameño raizal. Aquel que ama profundamente a su tierra y a todo cuanto hay en ella. Esta tierra nos la regaló Dios, que también nos creó a nosotros. A El damos gracias en este día, por su infinito amor hacia nosotros y por todo cuanto nos ha dado, aún sin merecerlo.

En nuestra identidad, desde luego, la Bandera que nos representa, única y que nos distingue donde quiera que estemos en la tierra. Nuestra bandera nos distingue como nación, es un símbolo del acendrado patriotismo. Además, representa los ideales, la historia, la cultura y el proyecto del país al que aspiramos en el marco de la concurrencia de las otras naciones hermanas de la tierra.

Es posible que, para otras naciones, su bandera no signifique lo mismo que para nosotros. La nuestra fue rasgada, no pudo ser izada por mucho tiempo en el corazón de nuestro territorio y, por último, se robaron la primigenia el día que soldados extraños invadieron a la patria en 1989 y la remataron en un bazar de chucherías en el norte, aunque trataron de traernos otra que aparenta aquella.

Hoy miramos hacia el pasado de lucha y no podemos contener la añoranza infinita que sentimos por la patria y por todo lo que ella representa. Quizás por no haberla tenido soberana, por haberla tenido mediatizada y por haberla asaltado en su inocencia, una oligarquía perversa y unos trúhanes que desde la corrupción más cruel han querido rematarla, por eso quizás es que la guardamos en el corazón con el mayor celo, queriendo protegerla desde lo más profundo de nuestro ser, de tanta maldad y saña.

¡Así de sencilla es la cosa!

José Dídimo Escobar Samaniego

Cédula: 7-84-41

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