¿Hasta dónde pretendemos llegar?

Por Blanca Gómez

Escribo muy poco en las redes, por un lado porque estoy y/o me tienen en muchas, y por el otro porque considero que el tiempo que tengo lo debo administrar lo mejor que pueda para mi tranquilidad emocional.

Hay tal desgaste en todo y la vida es tan corta, que no vale la pena entrar en diatribas con personas que no aportan y por el contrario son autodestructivas.

Pero me indigna en lo que hemos caído y seguimos resbalando  muchos colegas y medios de comunicación.

La objetividad de las noticias se ha perdido en todos los bandos. Tanto los que están en gobierno como los que están en oposición. Y nadie me puede negar esta afirmación.

Hasta dónde queremos o pretendemos llegar? No tengo ni idea… pero les aseguro que al final del camino tendremos muchas víctimas, algunas inocentes y otras tal vez no tanto!

Coincido con Mara en un 100 x 100 con lo que escribió en su pasado artículo, pero les aseguro que ni cosquillas le hizo a los que dirigen las redacciones, y menos a los que controlan las cajas registradoras de los mismos.

Viene un período político que se perfila afiladísimo en cuchillos, y lo que me da más tristeza, es saber que en medio de todo, tendremos periodistas trabajando para medios, para políticos y partidos, lanzándose dagas mortales con tal de hacer valer sus “verdades”.

Al final, duele porque el trabajo que hacemos todos debiera ser de aporte y no de descalificación.

Como profesionales de la comunicación y del periodismo cobramos por nuestro trabajo, y eso no es un delito ni mucho menos es motivo de vergüenza, porque todos trabajamos porque necesitamos cubrir nuestras necesidades básicas. Que yo sepa, al menos que sean ricos o millonarios (hasta esos trabajan para mantener su patrimonio), la gran mayoría de nosotros necesita trabajar.

Debo señalar que me molesta sobremanera que colegas expongan a sus propios colegas en medios con este tipo de información salarial, dejando entrever que estar en una planilla institucional es un delito, cuando no lo es.

Recuerden ese viejo dicho popular de nuestros abuelos… que la leche derramada, no se puede recoger.

No perdamos el norte.

Quisiera exhortarlos a que hagan un alto y reflexionen sobre el objeto y sujeto del ejercicio periodístico, sin olvidar los principios sobre los cuales descansa nuestra profesión.

Comments

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *